Este 9 de septiembre, el Parque Abelardo L. Rodríguez cumple 59 años. Más que una plaza pública, es uno de esos lugares desde donde puede contarse buena parte de la historia contemporánea de Playas de Rosarito.
Mucho antes de que Rosarito fuera municipio y cuando todavía era una pequeña comunidad perteneciente a Tijuana, surgió la idea de contar con un parque que sirviera como punto de encuentro para sus habitantes.
Los antecedentes se remontan a los primeros años de la década de 1960. El proyecto tomó forma con la participación de vecinos, comerciantes, empresarios y autoridades de la época. Un personaje fundamental fue René Ortiz Campoy, quien fue delegado municipal de Rosarito y promovió diversas obras comunitarias en una época en que los recursos públicos eran escasos.
Registros históricos señalan que el Ejido Mazatlán donó en 1964 los terrenos destinados al parque y a instalaciones de la delegación, mientras Ortiz Campoy recurrió a comerciantes y empresarios para conseguir materiales y recursos. Incluso se recuerda que el empresario Miguel Calette proporcionó materiales a crédito para poder avanzar en la construcción.

Fue, en buena medida, una obra hecha por la comunidad.
En aquellas mesas de trabajo también participó el profesor Miguel Jiménez, director fundador de la Secundaria 32, junto con ciudadanos interesados en crear un espacio digno para la convivencia de una población que comenzaba a crecer. Hubo aportaciones de numerosos vecinos y también de residentes estadounidenses vinculados con Rosarito; algunos colaboraron incluso con bancas y otros elementos para equipar el nuevo parque.
El nombre elegido tendría además un profundo significado regional: General Abelardo L. Rodríguez, expresidente de México, empresario y personaje estrechamente relacionado con el desarrollo turístico de esta parte de Baja California. La familia Ortiz mantenía también una relación histórica con Rodríguez; testimonios de la familia recuerdan la amistad existente desde Sonora entre el general y René Ortiz Velarde.
Tras la muerte del general Abelardo L. Rodríguez, ocurrida en 1967, los trabajos se aceleraron para concluir el espacio y tenerlo preparado para su apertura el 9 de septiembre de 1967.

EL PUNTO DE ENCUENTRO DE UN PUEBLO
El parque rápidamente se convirtió en el corazón cívico y social de Rosarito.
Por sus andadores pasaron generaciones de familias. Allí se celebraron Fiestas Patrias, ceremonias cívicas, reuniones comunitarias, actividades escolares, bailes, festivales y encuentros populares. Para quienes vivieron el Rosarito de las décadas de 1960, 70 y 80, el parque fue uno de los lugares naturales para encontrarse.

Era el parque del pueblo.
Y alrededor de él también comenzó a escribirse la historia política de la ciudad.
El inmueble ubicado dentro de este conjunto funcionó durante años como oficina de la Delegación Municipal de Rosarito, cuando la comunidad todavía pertenecía al municipio de Tijuana.
La historia dio un giro definitivo en 1995, cuando Playas de Rosarito se convirtió en el quinto municipio de Baja California. A partir de entonces, aquel espacio que había acompañado la vida de la delegación también sería escenario de los primeros pasos de la nueva administración municipal: fue sede del primer Concejo Municipal y posteriormente del Primer Ayuntamiento de Playas de Rosarito.
Así, un parque construido cuando Rosarito era todavía una pequeña comunidad terminó siendo testigo del nacimiento institucional de una nueva ciudad.
DE LA VIDA CÍVICA A LA VIDA CULTURAL
Con los años, el lugar continuó transformándose. Parte de sus instalaciones fueron destinadas al Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC), incorporando talleres, exposiciones, danza, música, actividades comunitarias y festivales.


Hoy, despues de la construcción de un nuevo edificio para las artes y la cultura el parque se convierte en el Centro Cultural Rosarito (CECUR), siendo escenario de actividades diversas y es la sede del archivo histórico de la ciudad.
Se trabaja para que en las proximas semanas se cuente con un bello jardín de plantas nativas.
Este 9 de septiembre de 2026, el Gobierno Municipal, a través de la Secretaría de Cultura y el IMAC, conmemora oficialmente sus 59 años con un acto y una exposición histórica dedicada a recuperar parte de su memoria. La señora Yolanda Ortiz, hija del delegado René Ortizse encargó de develar la placa original de la fundación del parque en el muro del nuevo edificio.

Recordar al Parque Abelardo L. Rodríguez es también recordar una forma de construir ciudad que vale la pena recuperar: cuando vecinos, maestros, comerciantes, empresarios, autoridades y residentes de ambos lados de la frontera sumaron esfuerzos para crear un espacio público.
