Washington, 8 de mayo de 2026.
El gobierno de Estados Unidos inició la publicación de documentos previamente clasificados sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP), en un esfuerzo de transparencia encabezado por el Pentagon y con la participación de agencias como la NASA y el FBI.
La medida, impulsada por la administración del presidente Donald Trump, incluye la liberación de informes, registros audiovisuales y testimonios acumulados durante décadas. Aunque varios casos permanecen sin explicación, las autoridades subrayan que no existe evidencia concluyente que confirme la existencia de tecnología o vida extraterrestre.
Entre los expedientes más llamativos destaca el incidente ocurrido en 2004 con el portaaviones USS Nimitz, donde pilotos de la Marina reportaron un objeto de forma ovalada —descrito como “tic-tac”— capaz de realizar maniobras a velocidades y con patrones que superan la tecnología conocida. El fenómeno fue registrado por radar y sistemas infrarrojos, pero hasta hoy no cuenta con una explicación oficial.
También figuran encuentros documentados entre 2014 y 2015 en la costa este de Estados Unidos, donde aviadores militares observaron objetos esféricos y estructuras desconocidas que permanecían en vuelo por largos periodos sin señales visibles de propulsión. Estos incidentes se repitieron en distintas misiones, aumentando la preocupación dentro del ámbito de defensa.
Los archivos incluyen además registros más recientes obtenidos por drones militares, que detectaron objetos capaces de desaparecer abruptamente de los sistemas de monitoreo o de seguir aeronaves en operación. Paralelamente, se han reabierto documentos históricos del Project Blue Book, desarrollado entre 1952 y 1969, en el que cientos de avistamientos fueron investigados; aunque la mayoría se explicó, algunos permanecen catalogados como “no identificados”.
Asimismo, se incorporan transcripciones de misiones espaciales en las que astronautas reportaron luces o movimientos inusuales. No obstante, la NASA ha señalado que muchos de estos eventos pueden atribuirse a fenómenos conocidos, como desechos orbitales o reflejos de luz.
Las autoridades estadounidenses reiteraron que los UAP representan fenómenos reales en cuanto a su detección, pero insistieron en que esto no implica necesariamente un origen extraterrestre. Expertos apuntan a posibles explicaciones que incluyen fallas en sensores, fenómenos atmosféricos o tecnologías experimentales aún no identificadas.
La desclasificación marca uno de los esfuerzos más amplios del gobierno de Estados Unidos por abrir al público información sobre un tema históricamente rodeado de secreto, aunque el misterio sobre varios de estos incidentes continúa sin resolverse.
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