Tijuana, Baja California, ha experimentado a lo largo de su historia importantes procesos de transformación urbana; sin embargo, pocos han sido tan decisivos como el desarrollo de la Zona Río, considerado hoy un símbolo del crecimiento, modernización y movilidad de la ciudad fronteriza.
A finales de la década de 1970, en un área que anteriormente quedaba prácticamente incomunicada durante la temporada de lluvias, dio inicio un ambicioso megaproyecto: la canalización del Río Tijuana. Esta obra permitió no solo resolver problemas históricos de inundaciones, sino también impulsar la urbanización de una de las zonas de mayor plusvalía en la ciudad.
La Zona Río se consolidó como un núcleo estratégico que integra infraestructura de primer nivel, incluyendo centros comerciales, una amplia oferta gastronómica, hospitales privados, espacios culturales y sedes de gobierno, contribuyendo significativamente al desarrollo económico y social de Tijuana.
Como parte de este proyecto integral, se incorporaron elementos artísticos que enriquecen el espacio público. Destaca la escultura “Las Tijeras”, ubicada en una de las glorietas del Paseo de los Héroes, frente al Centro Cultural Tijuana (CECUT). Esta obra fue creada por la reconocida escultora mexicana Ángela Gurría, pionera en su campo, quien en sus inicios firmaba como “Ángel Urria” debido a los retos de género en el ámbito artístico. El nombre de la obra es México y simboliza la fusión de culturas.
El Centro Cultural Tijuana, también resultado de este plan de desarrollo, se ha consolidado como uno de los principales referentes culturales del noroeste del país.
A más de cuatro décadas de su creación, la Zona Río continúa siendo un claro ejemplo de cómo la planeación urbana puede transformar de manera profunda la imagen, funcionalidad y proyección de una ciudad.


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