PLAYAS DE ROSARITO, Baja California.— El Km 38, uno de los sitios de surf más reconocidos de la costa de Baja California, podría dar un paso importante para consolidarse como un referente internacional con una iniciativa para buscar su nombramiento como Reserva Mundial de Surf (World Surfing Reserve).
Ubicado en el municipio de Playas de Rosarito, el Km 38 posee características naturales que lo hacen especial para la práctica del surf. Sus largas olas, el paisaje rocoso y su ubicación frente al emblemático Cristo del Sagrado Corazón forman un escenario único que, durante décadas, ha sido conocido y visitado por surfistas de Baja California, California y otras partes del mundo.
Pero el valor del Km 38 va mucho más allá de la calidad de sus olas. Su posible reconocimiento como Reserva Mundial de Surf representaría una oportunidad para poner en valor un patrimonio natural, deportivo y cultural de Rosarito, fortaleciendo la identidad local y generando orgullo entre sus habitantes.
Es importante entender que el nombramiento como Reserva Mundial de Surf no significa cerrar o limitar el sitio al turismo, sino todo lo contrario: significa reconocerlo, protegerlo y respetarlo como un lugar destinado primordialmente a la práctica del surf. En este modelo, las y los surfistas son quienes utilizan y disfrutan directamente de las olas, mientras que el visitante puede consumir la experiencia desde miradores, espacios de observación y puntos de encuentro, sin necesidad de intervenir o alterar el recurso que le da valor al lugar. De esta manera, la ola se conserva para quienes practican el deporte y, al mismo tiempo, se genera una experiencia turística alrededor de ella. La mística del surf spot puede proyectarse hacia todo el municipio, creando una identidad reconocible: Km 38 en Rosarito, presente en souvenirs, parafernalia, tablas de surf, accesorios, ropa, arte, productos de diseño y oportunidades para fotografías y experiencias relacionadas con el surf en diferentes puntos de la ciudad.
El surf puede convertirse también en una herramienta de desarrollo económico para las comunidades cercanas. Una mayor proyección internacional del Km 38 podría impulsar escuelas de surf, instructores locales, competencias, campamentos, tiendas especializadas, renta de equipo, restaurantes, transporte y otros servicios relacionados con esta actividad.
Además, el turismo de surf tiene una característica particularmente interesante para Rosarito: puede generar una estancia más prolongada del visitante. Un surfista que llega para aprovechar las condiciones del mar puede hospedarse varias noches, consumir en restaurantes, visitar otros atractivos y recorrer comunidades cercanas. La promoción de una experiencia integral alrededor del Km 38 podría contribuir a generar esa llamada “noche extra de hotel”, aumentando la derrama económica local.

La oportunidad también consiste en que el desarrollo de esta actividad pueda construirse desde lo local y con la comunidad. Surfistas de Rosarito, jóvenes, escuelas, empresarios, artistas, prestadores de servicios, ambientalistas y autoridades podrían participar en un proyecto que no solamente busque atraer visitantes, sino proteger el sitio y crear oportunidades para quienes viven en la región.
Una posible candidatura a Reserva Mundial de Surf permitiría además documentar la historia del Km 38 y recuperar la memoria de generaciones de surfistas que han encontrado en estas aguas un espacio de encuentro entre Baja California y California. Fotografías, testimonios, tablas, competencias y personajes podrían formar parte de un archivo histórico y de un futuro espacio de interpretación dedicado a la cultura del surf.
El proyecto podría complementarse con señalización, miradores, arte público, productos locales, souvenirs, actividades culturales y un Centro de Interpretación del Surf, convirtiendo al Km 38 en un nuevo punto de interés dentro de la oferta turística de Playas de Rosarito.

Más que convertir el lugar en un destino turístico masivo, el reto sería proteger la ola, conservar el paisaje y desarrollar un modelo de turismo responsable que permita que la actividad surfista genere beneficios para la comunidad.
El Km 38 tiene, así, una oportunidad que va más allá del deporte: convertir una ola en identidad, la identidad en orgullo y el orgullo en desarrollo local.
Impulsar su candidatura como Reserva Mundial de Surf podría colocar nuevamente a Playas de Rosarito en el mapa internacional, esta vez reconociendo uno de sus grandes patrimonios naturales y culturales: el mar, las olas y la comunidad que durante generaciones ha aprendido a disfrutarlos.
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